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LOCURAS Y EMERGENCIAS DE BURÓ

Centro Habana, La Habana, 21 de enero de 2010, (PD) Unos decían que veintiuno otros que veintinueve.  La nota oficial informó que fueron veintiséis los enfermos mentales muertos el pasado día 12 de enero en horas de la madrugada en el Hospital psiquiátrico de La Habana  (Mazorra) a causa de las bajas temperaturas.

 

Pocas horas después del suceso la televisora hispana Univisión, difundió la noticia.  Mientras en la isla corrían los rumores sin emitirse información oficial de las muertes hasta dos días después.  Tenía que haber un culpable, un equipo negligente de trabajadores del hospital serán los responsables.  Para Fidel y Raúl Castro, es muy importante que su sistema de salud socialista no se agriete aun más por “26 locos muertos de frío”.

 

Nadie sabe como sucedieron las muertes.  Todo parece indicar que los dementes no estaban lo suficiente abrigados o alimentados como para soportar una temperatura de tres grados Celsius.

 

Después del hecho, muchos pacientes fueron trasladados a otros hospitales de la capital. Cerca de cincuenta orates se encuentran  en el hospital Salvador Allende, conocido como la Covadonga.  En el mismo se hicieron los preparativos necesarios para recibir a los inesperados y “privilegiados enfermos”.

 

Del almacén central de la Covadonga  se despacharon frazadas, que hacia años estaban guardadas echándose a perder.  Rápidamente se lavaron y fueron entregadas a los lunáticos a través de sus familiares, para que se sintieran confortables y menguara la tensión.

 

Además se orientó por las noches entregar una merienda reforzada consistente en  ajiaco, leche caliente para todos los enfermos en general.  Además  se repartieron sabanas y toallas.  Hoy, una atención de primera es la obligación de todo el personal medico y paramédico de la Covadonga.

 

En la clínica existe un pabellón para enfermos mentales, la Sala Pepito Tey, cuyos pacientes, antes de las defunciones masivas en Mazorra, no disfrutaban de esas atenciones.  Mucho menos contaban con meriendas en las noches.  Sus sábanas eran harapos viejos percudidos.  Aun en días de frío, el departamento ropería, donde se almacena la ropa del hospital estaba lleno de frazadas casi todas viejas y llenas de polvo.

 

Algunas fuentes consideran probable, que en otros hospitales donde se refugian estos sobrevivientes del hambre y el frío haya acciones similares.

 

A la dictadura le interesa entregar un poco de amabilidad, ropa nueva y merienda caliente en las noches por un corto periodo de tiempo, hasta que la gente olvide los muertos.  Después, al llegar la amnesia, todo volverá a ser como antes.  A recoger las cobijas y guardarlas en el almacén.  El agua con leche sustituirá al caliente piscolabis y las sabanas viejas, polvorientas y con piojos remplazaran a las que parecen venir del Melia Cohíba.  Cuba es y será una potencia médica…

adolfo_pablo@yahoo.com


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