Lucas Garve
Periodista, escritor y profesor de idiomas. está al frente de la Fundación para la Libertad de Expresión. garvecu@yahoo.com
SEXO, SENTIDOS Y NUTRICIÓN
- Por Lucas Garve
- Publicado 29/01/2010
Las sustancias afrodisíacas son todas aquellas que contribuyan a estimular la libido humana. Pueden ser alimentos, hierbas, bebidas, drogas. Los afrodisíacos son tan antiguos que son mencionados en papiros egipcios del 2200 y 1700 a. d. C. o en el Génesis del Antiguo Testamento, en el Kamasutra, el libro de amor de los hindúes, en textos asiáticos, en los anales romanos y en recetas árabes.
La vinculación de los alimentos con la sexualidad es tan remota que en la tradición de muchos pueblos aparecen alimentos identificados con los órganos sexuales femenino y masculino. Por ejemplo, los sajones relacionaban los espárragos y la zanahoria con el órgano sexual masculino; los hindúes vinculaban la miel y la leche con el semen y el fluido vaginal por producir un poco de hiperglucemia y grasas necesarias para incrementar las fuerzas.
En otro apartado están los olores, cuyas propiedades afrodisíacas las explotaron tanto los árabes, quienes preferían estimular y multiplicar el placer sexual mediante los perfumes, fragancias y cosméticos en los que mezclaban la canela, la albahaca, el pachulí, la menta, la vainilla, el almizcle. En la Edad Media, en Francia, a los recién casados se les daba a tomar sopa de cebolla, a la que también agregaban miel para prolongar la erección.
En otras culturas como la azteca, utilizaron el chile con el aguacate ligados con un preparado de flor de cactus, que segrega una sustancia parecida a la vainilla, pero más fuerte y muy recomendada para prevenir el cansancio sexual.
Asimismo en Méjico, aprecian desde hace muchísimo tiempo el valor excitante de la libido del chocolate, siendo así que solamente era propio de emperadores, nobles y guerreros de casta. El quid de todos estos ingredientes reside en las sustancias que tienen en su composición. El secreto del chocolate está en la Feniletuilamina, que actúa sobre el cerebro e incrementa el placer sexual. La pimienta aumenta la presión sanguínea en el útero y ayuda a la dilatación de la vagina. La menta es estimulante de la libido y tranquiliza y alivia los dolores premenstruales. El plátano o banano conserva la energía sexual por su alto contenido de potasio. Las semillas de calabaza ayudan a prevenir la fatiga sexual por su contenido vitamínico A, E y F.
Por su parte el aguacate contiene alto contenido de vitaminas D y E. Con el anís, empleado desde los tiempos del Rey Salomón, se preparaban esencias para alargar el pene. El jengibre estimula los órganos sexuales y previene el agotamiento sexual. Los mariscos, por la cantidad de minerales, favorecen un mejor rendimiento sexual y proporcionan intensidad al placer.
Lamentablemente, muchos de estos recursos se han echado al olvido, mientras pudieran solucionar muchos problemas en nuestras relaciones sexuales. Reincorporarlos en las comidas diarias según nuestras posibilidades sería un acicate para recuperar el placer perdido o devenido en rutinario y llegar a tener una vida sexual mucho más plena y satisfactoria.
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