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LA MENTIRA INDIGESTA (I)

Guanajay, Habana, 28 de enero de 2010, (PD) Decía Martí que “hay gente de tan corta vista mental que creen que todo el fruto se acaba en la cáscara”. Y es esto justamente lo que sucede ahora con una declaración publicada por el periódico oficialista Granma el nueve de diciembre del año en curso. Firmada por diez reconocidas figuras del ámbito intelectual cubano, el documento trata de desmentir una declaración que un grupo de prestigiosas personalidades afroamericanas enviaron al gobierno de Cuba pidiéndole que cese el acoso y el insensible desprecio contra sus hermanos negros de la Isla .Pero Granma falla el tiro. La verdad que quiere patentizar al poner ejemplos de lo que hace el régimen de la Habana con otros países del área y de África, se convierte, por la misma razón, en una mentira indigesta que sólo los más crédulos serían capaces de atestiguar. No se trata de una ayuda aquí o allá. Se trata del racismo en Cuba; y el querer soslayar esta realidad imbatible es un acto de servilismo y cobardía periodística. Ello es un acto de bandolerismo informativo y de insensibilidad pueril.

El problema del racismo en la Cuba de hoy es bien conocido y ha sido señalado por muchas de las más descollantes personalidades de la intelectualidad cubana, aún cuando hayan quienes quieran minimizarlo y llevarlo al plano de la racialidad, un vocablo de nuevo tipo para no hablar de racismo y hacerle creer a los afrocubanos que el régimen lucha contra este flagelo. La realidad dice a voces que no hace nada para siquiera aminorar las secuelas que deja el sentirse discriminado.

Los afrocubanos que vivimos en la marginalidad y por debajo del nivel de pobreza sabemos lo duro que resulta ser odiado y menospreciado por el color negro de nuestra piel. Los de arriba, como los que firman el artículo de Granma, lo reconocen, pero ellos han pasado la barra y ahora sólo les interesa resolver para sí y la única manera de hacerlo, talento y vocación aparte, es dormir a la sombra del régimen que discrimina, encarcela y mata a sus hermanos negros, sólo por ser negros.

Nadie habla de lo que no existe. De no existir racismo y rechazo al negro no tendría por qué existir una comisión de lucha contra el racismo en el Comité Central del Partido Comunista, de la cual tanto se vanagloria Esteban Morales.

Duele, lacera el alma y los sentimientos saber que entre los firmantes y mencionados en el artículo de Granma hay hermanos nuestros que una vez formaron, junto a la desaparecida cineasta Sara Gómez. parte del Black Power en Cuba, y que amenazados, perseguidos y humillados por los órganos de represión, optaron por la sumisión y por traicionar los ideales y aspiraciones de su raza por pírricos y vergonzantes beneficios. Ellos no serán juzgados por negros ni blancos. Serán juzgados por tergiversar una realidad que a mediano o corto plazo traerá a la población negra de la Isla y a su pueblo todo la amarga vivencia de ver apalear y encarcelar a negros que de frente y sin tapujos son capaces de levantar su voz y decir ¡Basta! ¡Abajo el racismo en Cuba!

De no haber racismo en Cuba, la periodista Gisela Arandia no habría formado el Proyecto Color Cubano, que aunque de corte oficialista y con mucho de Tío Tom, es también un intento que debe ser tenido en cuenta para la lucha contra el racismo en Cuba

De no haber racismo en Cuba a Iris Tamara Pérez Aguilera no se le hubiera ocurrido formar el Movimiento Femenino Rosa Parks, ni tendría razón de ser el Movimiento Cofradía. De no existir racismo en Cuba, no tendría ninguna razón que a un grupo de ciudadanos, blancos y negros, se les hubiera ocurrido formar el Movimiento Cultural Afrocubano Juan René Betancourt ni José Idelfonso Vélez hubiera creado desde hace once años el Movimiento de Integración Racial Juan Gualberto Gómez (MIR). Todos al margen de las leyes, porque a pesar de existir una Constitución a la que hace referencia el artículo de Granma y leyes que dan derecho de asociación, se niega reiteradamente esta posibilidad . ¿A qué se debe el letargo del régimen para la ratificación de los Pactos Políticos, Sociales y Culturales que no acaba de llevar a cabo cuando consta una primera firma de este intento en la ONU? De hacerlo, darían amplios derechos de libre asociación. ¿Por qué no lo hace?

Las oportunidades de becas y las misiones cubanas a África y otros países, si bien son un acto de buena voluntad en cuanto a la salud del ser humano, no lo son tanto cuando llevan como meta el hacer creer al mundo que sólo con el comunismo es posible un mundo sin explotados ni racismos.

La experiencia de 50 años bajo un régimen que prohíbe la existencia de otras tendencias políticas y la libre asociación de movimientos no gubernamentales, da la medida exacta de las pretensiones del humano y abierto gobierno de la Habana para con sus vecinos de América. ¡Cuidado!, porque bajo estas condiciones no habrá garífona que luche por su derecho a la tierra ni movimientos de afrodescendientes que puedan asociarse en pos de beneficio alguno. Aquí, los cubanos de adentro, sabemos la realidad.
makandalmm@yahoo.com

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