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LOS HOAS CUBANOS

Capdevila, La Habana, enero 28 de 2010 (PD) El tema de las remesas, su origen e impacto, hay que ubicarla en una época determinada. El régimen en estos 50 años ha demostrado capacidad de adaptación, traducida en su borrascosa permanencia en el poder.

Por tanto, sería un error asociar la permanencia prolongada del control de los mecanismos del Estado con la inmovilidad. Es obvio que desde 1993 hasta el presente se han producido cambios: una constitución profundamente enmendada, la despenalización de la circulación de divisa convertible, la Ley 77 de la Inversión Extranjera que dio lugar a la creación de empresas mixtas, el Decreto Ley 259 sobre la entrega de tierras en usufructo a productores independientes, etc.

Si bien todo inicialmente apuntaba a que tales medidas irían dirigidas a la apertura gradual del mercado, la situación actual se comporta como un acelerado proceso de ralentización económica.

Un ejemplo del tira y encoje que ha caracterizando a los gobernantes cubanos está en las palabras del Presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 20 de diciembre de 2009, que después de dos años y medio en el poder se bajó conque “en la actualización del modelo económico cubano, cuestión en que se avanza con un enfoque integral, no puede haber espacio a los riesgos, la improvisación y el apresuramiento…porque sencillamente no tenemos derecho a equivocarnos”.

A pesar de algunos cosméticos cambios y de los sombríos pronósticos, el régimen cubano continua inalterable con el unipartidismo, la economía estatizada y centralizada en más de un 90%. Está controlada por un grupo de generales fieles que irrumpieron al poder en la primavera de 2008, después de ser defenestradas las principales figuras pertenecientes al estrecho círculo de poder de Fidel Castro. Son militares que aplican su original versión de un Bonapartismo a la cubana.

Dentro de estas complicadas realidades, se inserta el problema de las remesas que envían los cubanos en el exterior a sus familiares en la isla. De las remesas, el gobierno no dice ni “J”. Referido a este asunto, se desconoce su monto, su impacto en el crecimiento del Producto Interno Bruto, su efecto multiplicador en el andamiaje de la reproducción en los sectores de los servicios, la industria y la agricultura, la acumulación de capital en los fondos del Estado.

De acuerdo a estadísticas oficiales, las remesas recibidas no sobrepasan los mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima en torno a los 1300 millones de dólares la cantidad enviada por cubanos residentes en los Estados Unidos, país de donde se giran los mayores montos de dinero que llegan a Cuba por diversos canales.

La entrada de dinero procedente del país del norte en el año que acaba de terminar se disparó como resultado del cumplimiento de la promesa del nuevo inquilino de la Casa Blanca con los votantes cubano-americanos de la Florida de eliminar todas las restricciones impuestas por la anterior administración.

Como resultado de las nuevas medidas, el año 2009 cerró con más de 200 000 cubanos procedentes de los Estados Unidos que visitaron la isla, ocupando el segundo lugar en número de visitantes, sólo superado por Canadá. Manuel Marrero Cruz, Ministro del Turismo, no se refirió a este asunto en la información aparecida en la prensa nacional en la que aseguraba que el año terminó con mas de 2 425 000 visitantes. Tal parece que las autoridades turísticas a los visitantes cubanos procedentes de los Estados Unidos no los contemplan, por que el Ministro Marrero Cruz señaló “el mayor mercado emisor de turistas hacia la isla sigue siendo Canadá, con 900 mil vacacionistas, seguido de Gran Bretaña y España”.

El enorme flujo de visitantes cubano-americanos está garantizado por más de 50 vuelos semanales, la mayoría procedente de Miami. Los restantes salen de Nueva York y Los Ángeles con destino a la capital cubana.

Con las nuevas medidas vigentes, el gobierno cubano eliminó los permisos de entrada y estableció el pasaporte “habilitado”. Con dicho documento, el cubano residente en el exterior puede usarlo desde cualquier nación del mundo y trasladarse a Cuba. Se lo entregan por seis años, se renueva cada dos y pueden estar junto a sus familias por 90 días.

Tras las nuevas regulaciones, cada vez que visitan Cuba pueden traer mil dólares y el tiempo que permanezcan en la isla se les autoriza gastar 178 dólares diarios, amén que se amplió la gama de productos y el peso de lo que pueden traer.

Este fenómeno ha descongelado la restricciones en cuanto a los límites de dinero que puede tener un cubano que resida en el país, dado que aquellos con negocios particulares, un familiar que proceda del exterior lo puede ayudar a solventar una deuda pendiente, proporcionarle el dinero para que cubra los costos de la reparación de cualquier equipo de su negocio o pagar los recambios de su auto de alquiler, operaciones que se hacen en CUC.

Los chinos y vietnamitas ricos, conocidos como “Hoas”, refugiados en Macao, Singapur, Formosa y Hong Kong, luego que los dirigentes comunistas de estos países abrieron el mercado al capital extranjero, decidieron trasladar su capital a su país de origen, gobernado por sus antiguos enemigos, para invertirlo en los sectores de la economía que más le interesaban. Eso facilitó el acelerado proceso de las reformas iniciadas en China a mediados de la década del 70 y el Du Moi (Renovación) en Viet Nam a finales de los años 80 del siglo pasado.

Nadie pone en tela de juicio que los futuros “Hoas” cubanos están asentados principalmente en el sur de la Florida, disponen de capital, una gran cultura empresarial, relaciones y talento para contribuir a dar un salto adelante a la obsoleta estructura económica cubana.

La apertura de Cuba al mercado, ajustado a las ventajas comparativas que goza el país, posibilitaría entre otras cosas, el desplazamiento del capital en poder de los cubanos americanos, el cual invertirían en aquellos sectores más prometedores de la nación.

Ese proceso de recuperación con las presencia de los “Hoas” cubanos, se materializaría en:
a) Empleo de los mecanismos del mercado en la producción, distribución y consumo de bienes y servicios.
b) Descentralización de las decisiones, para volver más ágil y pertinente la actividad económica.
c) Liberar las iniciativas empresariales, hoy atrapadas en el turbio y corrupto sector informal de la economía y el mercado negro.
d) Liberalización del mercado agropecuario, al permitir que los productores privados, cultiven lo que estimen y lo vendan sin trabas en la red de distribución de su localidad.
e) Lograr una mayor competitividad en la economía cubana, respondiendo de esta manera a los complicados desafíos que plantea el libre mercado y la globalización.

Con el capital de los “Hoas” procedentes de la Florida y otras partes de Estados Unidos, se agilizaría el despegue de las pequeñas y medianas empresas y todo lo que ellas pueden generar.

Con el establecimiento del Estado de Derecho, todos los cubanos, no importa donde estén, tendrán acceso a la propiedad, la cual será protegida por el Estado.

Si Cuba desea realmente producir reales cambios estructurales en un futuro cercano, tendrá que atenerse a lo que hicieron hace más de 30 años China y Vietnam, que son en estos momentos las economías más dinámicas y estables de Asia. Una situación similar ocurrirá en Cuba si le conceden por ley los derechos a los “Hoas” cubanos para que inviertan en la isla y contribuyan a su total trasformación.
ramsetgandhi@yahoo.com

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