Primavera Digital

Buscar

Búsqueda avanzada

DIGNIDAD

Cabañas, Habana, enero 28 de 2010 (PD) Los oficialistas proclaman que la revolución devolvió la dignidad a los cubanos. Lo que no precisan es cuando la habían perdido ni cómo puede dignificarse a los hombres sumiéndolos en el temor y la miseria.

Una de las acepciones del término dignidad es: “Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse.”

La denominada doble moral, que en realidad es su ausencia, es practicada por demasiados cubanos como forma de evitar la marginación y la represión que el diseño revolucionario posee para los que manifiestan su disensión.

Esta conducta es opción preferente entre muchos de los que dicen ser revolucionarios. Someter el pensamiento propio discordante al pensamiento único proclamado como inequívoco no es un comportamiento decoroso.

Si por digno se entiende, como señala el diccionario, el “Merecedor de algo. Lo correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo”, entonces veremos lo indigno que resultan los salarios de los trabajadores cubanos que no les alcanzan para cubrir siquiera las necesidades básicas de la vida.

No es tampoco digno que muchos cubanos tengan que ir a trabajar en otros países para obtener en pocos años con el fruto de su labor lo que en el propio nunca podrán lograr con el trabajo de toda su vida.

Es indigno que la dieta del cubano de a pie sea deficitaria en proteínas, frutas, vegetales y viandas, mientras las generosas tierras del país permanecen cubiertas de marabú y malas hierbas.

También lo es que el gobierno despilfarre los recursos nacionales en comprar en el exterior el 80% de los alimentos que se consumen en el país por su apego al dogma que condena el derecho individual a la propiedad a los nacionales.

La mayoría de los que reparan o construyen viviendas en la isla lo logran como resultado de prebendas por los puestos que ocupan, como fruto de la desviación de recursos (robo), por sus empresas en el socialismo que gozan de preferencias de monopolio o por remesas de los suyos en el exterior. ¿Es esto digno?

Es indignante asistir bajo presión a elecciones en las que se vota pero no se elige entre opciones distintas. Tener que ser partícipe del mercado negro por la pobre oferta del mercado regular estatalizado, que es sinónimo de ineficiente.

Depender de un permiso de los cuerpos represivos del país para poder ejercer el derecho al libre movimiento no es precisamente un culto a la dignidad.

No dignifica a nadie, ni a víctimas ni a victimarios, que funcionarios e instituciones de su país sean violadores sistemáticos e impunes de todo lo refrendado por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

No hacen gala de dignidad los que delatan a los que disienten pacíficamente ni los que participan como represores en mítines de repudio. Tampoco los que permiten que la propia ley nacional se interprete y aplique acorde a los intereses del poder y no de forma independiente e imparcial.

Pero el colmo de la indignidad es, como señaló el obispo Pedro Meurice en su intervención durante la visita de Su Santidad Juan Pablo II a la isla, “el número creciente de cubanos que han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas y la cultura con una ideología.”.

Desconectar la marcha del país de la prevalencia impuesta de intereses de grupos y partidos políticos, de dogmas de todo tipo y de las deformaciones cívicas es necesario.
Abrazar las raíces nacionales, establecer el imperio del derecho, hacer del consenso la guía de las políticas públicas y permitir que el trabajo honesto y libre sea la fuente de toda riqueza, es suficiente. Son las condiciones necesarias para que, más allá de la retórica, podamos lograr el pendiente culto a la dignidad plena de cada cubano.
corrientemartiana2004@yahoo.com

Comentarios




Enviar comentarios:
Nombre* *: Correo-e (privado) *: Sitio:
Por favor escriba en la casilla de más abajo los caracteres del Código de seguridad. De este modo nos ayudará a prevenir envios automáticos involuntarios.
Còdigo de seguridad: img