Primavera Digital

Buscar

Búsqueda avanzada

UN LEGADO IMBORRABLE

Habana Vieja, La Habana, febrero 4 de 2010 (PD) Tenía un pacto secreto con las letras del abecedario. En la soledad del exilio, en las espesuras del monte, le daba forma a las ideas de una manera genial y amena. Sobre el papel trazaba la crónica que sentaría precedentes en el periodismo. También versos a través de los cuáles aún se respira el amor genuino, la franqueza sin par, los pasajes de una época y las cuentas personales con sus matices benévolos y devastadores.

En la obra de José Martí hay maestría, talento, sinceridad a la hora componer las estrofas de una poesía o hilvanar los párrafos para algunos de los periódicos donde colaboró durante su corta vida.

Cada vez que se decidía a redactar, se desbordaba. Su prosa, además de belleza, destila originalidad. Es notable la pureza del estilo y la relevancia de un tono que encaja en todos los gustos.

Con el accionar de la pluma, Martí no solo dejaría constancia de cartas magistrales, poemas profundos o crónicas que no pierden el brillo de la excelencia. A través de sus palabras se puede observar un ave que vuela, la armonía cromática de un amanecer tropical. También hay libre acceso al estribillo de un sinsonte, a las campanadas de un convento y a las tenues rozaduras de un abrazo.

De esas construcciones gramaticales brotan imágenes nítidas y sonidos inconfundibles. Martí tuvo la virtud de poner al lector en la perspectiva del tema desarrollado. Desandar por una calle del Nueva York del siglo XIX o temblar ante uno de sus inviernos, no es algo imposible. Sobre las crónicas escritas en el tiempo en que estuvo exiliado en esta ciudad, tales percepciones son algo natural en el momento de bosquejar esas partes del texto.

Allí creó en 1892 el periódico Patria, el órgano de expresión del Partido Revolucionario Cubano (PRC). En sus páginas no faltaba la crítica inteligente, el análisis certero y todo el andamiaje que conlleva la realización de un trabajo responsable y profesional.

El legado periodístico de Martí es consecuente con un período de beligerancia contra la metrópoli española. Lo meritorio de tal realidad es que al margen de destierros, encarcelamientos, enfermedades, desengaños y traiciones derivadas de las convulsiones de un conflicto que se prolongó por más de 20 años, su obra no se distingue por el rencor, el desánimo u otras actitudes que hubiesen empeñado su trayectoria como hombre de letras.

Se puede decir que el Martí poeta no alcanza al Martí periodista. En este último ámbito es que sobrepasa las expectativas en el plano profesional.

A casi 115 años de su muerte en combate, ocurrida el 19 de mayo de 1895 y pocos días después de otro aniversario de su natalicio en La Habana, un 28 de enero de 1853, el Apóstol sigue siendo un paradigma tanto por los esfuerzos invertidos en la organización de la guerra a favor de la independencia como por su estatura profesional en el campo de la palabra escrita y oral.

Las huellas de Martí pueblan los señoríos de la historia nacional. Leer sus crónicas o esos artículos abarcadores e intensos, da la sensación de que sigue con vida en algún sitio del universo.
oliverajorge75@yahoo.com

Comentarios




Enviar comentarios:
Nombre* *: Correo-e (privado) *: Sitio:
Por favor escriba en la casilla de más abajo los caracteres del Código de seguridad. De este modo nos ayudará a prevenir envios automáticos involuntarios.
Còdigo de seguridad: img