Jorge Olivera Castillo
(La Habana 1961) Escritor y periodista independiente. Arrestado durante la ola depresiva de 200 y puesto en libertad a finales de 2004 mediante licencia extrapenal por motivos de salud. El gobierno se niega a dejarle salir del país. oliverajorge75@yahoo.com
UN LEGADO IMBORRABLE
- Por Jorge Olivera Castillo
- Publicado 5/02/2010
En la obra de José Martí hay maestría, talento, sinceridad a la hora componer las estrofas de una poesía o hilvanar los párrafos para algunos de los periódicos donde colaboró durante su corta vida.
Cada vez que se decidía a redactar, se desbordaba. Su prosa, además de belleza, destila originalidad. Es notable la pureza del estilo y la relevancia de un tono que encaja en todos los gustos.
Con el accionar de la pluma, Martí no solo dejaría constancia de cartas magistrales, poemas profundos o crónicas que no pierden el brillo de la excelencia. A través de sus palabras se puede observar un ave que vuela, la armonía cromática de un amanecer tropical. También hay libre acceso al estribillo de un sinsonte, a las campanadas de un convento y a las tenues rozaduras de un abrazo.
De esas construcciones gramaticales brotan imágenes nítidas y sonidos inconfundibles. Martí tuvo la virtud de poner al lector en la perspectiva del tema desarrollado. Desandar por una calle del Nueva York del siglo XIX o temblar ante uno de sus inviernos, no es algo imposible. Sobre las crónicas escritas en el tiempo en que estuvo exiliado en esta ciudad, tales percepciones son algo natural en el momento de bosquejar esas partes del texto.
Allí creó en 1892 el periódico Patria, el órgano de expresión del Partido Revolucionario Cubano (PRC). En sus páginas no faltaba la crítica inteligente, el análisis certero y todo el andamiaje que conlleva la realización de un trabajo responsable y profesional.
El legado periodístico de Martí es consecuente con un período de beligerancia contra la metrópoli española. Lo meritorio de tal realidad es que al margen de destierros, encarcelamientos, enfermedades, desengaños y traiciones derivadas de las convulsiones de un conflicto que se prolongó por más de 20 años, su obra no se distingue por el rencor, el desánimo u otras actitudes que hubiesen empeñado su trayectoria como hombre de letras. Se puede decir que el Martí poeta no alcanza al Martí periodista. En este último ámbito es que sobrepasa las expectativas en el plano profesional.
A casi 115 años de su muerte en combate, ocurrida el 19 de mayo de 1895 y pocos días después de otro aniversario de su natalicio en La Habana, un 28 de enero de 1853, el Apóstol sigue siendo un paradigma tanto por los esfuerzos invertidos en la organización de la guerra a favor de la independencia como por su estatura profesional en el campo de la palabra escrita y oral.
Las huellas de Martí pueblan los señoríos de la historia nacional. Leer sus crónicas o esos artículos abarcadores e intensos, da la sensación de que sigue con vida en algún sitio del universo.
oliverajorge75@yahoo.com