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AMOR A MARÍA Y DEVOCIONES MARIANAS

Mantilla, La Habana, 18 de febrero de 2010, (PD-FLE*) Una de las formas de expresión del Amor constituye la devoción religiosa. Cultos y advocaciones que tienen en el carácter personal su realización más concreta. Aparte de los cultos institucionalizados, cuyas formas tradicionales se ven afectados hoy por la crisis de valores tradicionales e inmersos en un proceso de secularización y, como ello no implica en  modo alguno la desaparición de la religiosidad en sí misma, existe una devoción popular a la Virgen María en las advocaciones de las vírgenes de la  Caridad del Cobre, la de Regla y la Merced.

 

Las devociones a una imagen femenina divinizada gracias a un proceso mítico-mágico junto a la concreción y personalización en las imágenes de ciertas fuerzas naturales responden sin duda al desarrollo de capacidades de abstracción e idealización que los grupos humanos evidenciaron a medida que se complejizaron las relaciones entre ellos mismos y  la Naturaleza.

 

Muchas maneras de expresión religiosa las encontramos en enunciados propios del habla cotidiana hasta en objetos comunes revestidos de una significación muy particular del devoto en el rincón de una morada cubana.

 

No es extraño tampoco encontrar en una sala cubana o en una habitación, sobre una mesa bajita junto a un televisor de último modelo, una muñeca engalanada con un vestido suntuoso en azul, amarillo o blanco.

 

Si para un visitante foráneo esta exposición puede significar un rezago de la infancia, para un nacional apropiado de los códigos religiosos que integran nuestra identidad cultural, es una expresión de religiosidad particular.

 

Estas muñecas no son para jugar ni son un adorno más. Ellas representan la devoción a una deidad femenina  en particular. Si está vestida en blanco declara la devoción a la Virgen de la Merced. Otra vestida de azul a la Virgen de Regla, mientras las vestidas con traje  amarillo representan  a la Virgen de la Caridad el Cobre.

 

Sin embargo, al mismo tiempo revelan, además de una devoción mariana propia de un ritual religioso tradicional, el sincretismo cultural producto de un proceso de transculturación causado por los choques étnico-culturales ocurridos en nuestro país y que componen una identidad muy propia del pueblo cubano.

 

La devoción a la Virgen María, la devoción mariana en Cuba,  fue transplantada directamente de la Península Ibérica por los conquistadores españoles. La nave capitana del primer viaje de Cristóbal Colón se llamaba Santa María.

 

Los conquistadores primero y los colonizadores después impusieron y arraigaron el culto mariano en las gentes y mediante numerosos vínculos. Diego  Velázquez  nombró a dos de las primeras villas con nombres marianos: Asunción de Baracoa y Santa María del Puerto Príncipe.

 

Las oleadas migratorias provenientes de Europa y España en particular, añadidas a las de África centro-occidental,  aportaron sus patrones  de religiosidad y de devoción. En Cuba, la devoción a la Virgen María se afirmó en la catalana Virgen de Montserrate, la gaditana Virgen de Regla, la castellana Virgen de la Caridad, la asturiana Virgen de Covadonga, la andaluza Virgen de la Esperanza, la madrileña Virgen de los Desamparados o la italiana Nuestra Señora de las Nieves, que se venera  específicamente en  el poblado de Mantua , Pinar del Río.

 

Como parte del proceso de apropiación, encontramos la  transculturación de ellas. No es gratuito pues que el primer cabildo de nación habanero, fundado por negros libres  en 1598,  se inscribiera como cofradía en la iglesia de Santo Domingo y estuviera dedicado a la devoción y bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios.

 

Al siglo XVII, se remonta la adoración a la Virgen de Regla en La Habana y el occidente de Cuba. En 1714, el Capitán general de la Isla junto al Obispo de La Habana, la declararon Patrona del Puerto y de la bahía de La Habana. Una Virgen María negra reina desde entonces sobre la capital cubana, de cierto modo resultado de la supervivencia de imágenes de Diosas Madres identificadas con la Tierra de la que toman su color.

 

No obstante la ortodoxia católica del Santuario dedicado a esta Virgen negra cubierta con un manto azul y símbolos marinos de plata a sus pies, los cientos de miles de fieles que lo visitan cada año entre el 7 y el 8 de septiembre acuden a rendirle tributo a Yemayá, orisha yoruba, Diosa del Mar.

 

Esta celebración revela la yuxtaposición del rito católico y del culto sincrético, advocación conjunta de la Virgen María cristiana y del Orisha africano. Rito en el que se unen sin problemas redoble de campanas, incienso y agua bendita a los tambores batá, los despojos con verbena morada y animales sacrificados a Yemayá, la Reina del Mar.

 

No pasemos por alto el conflicto entre las Vírgenes hermanas, como son llamadas en la religiosidad popular, la de Regla y la de la Caridad el Cobre, Patrona de Cuba. Resulta que el manto original de la Virgen de la Caridad del Cobre es azul. Pero azul es también el manto de la de Regla, así pues, la institución católica vistió a la Virgen de la Caridad  del Cobre de blanco y amarillo oro y zanjó la cuestión.

 

Es indudable para el buen observador que el manto amarillo oro  y blanco junto a las joyas de la Virgen de la Caridad del Cobre son un préstamo del orisha Ochún, diosa del oro y las joyas, la Belleza, el río y el Amor, la Venus africana adjudicada por la devoción transculturada.

 

 Así la cubanizada imagen de la Caridad de Illescas, traida a Cuba por el oficial español Francisco Sánchez de Moya, natural de Illescas, administrador del hato real del Cobre en 1597, donde estaban las minas de cobre, se vio afectada por un proceso de transculturación que la convirtió en la Virgen más venerada en Cuba y declarada por el papa Benedicto XV en 1916, Patrona de Cuba y en 1998 coronada personalmente  por el papa Juan Pablo II, como confirmación de su representación primada.  

garvecu@yahoo.com

*Fundación por la Libertad de Expresión






De izquierda a derecha: Altar de la Inmaculada Concepción,  imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Nuestra Señora de la Merced, Virgen de Regla.


3 Responses to "AMOR A MARÍA Y DEVOCIONES MARIANAS"

 
Guillermina Ramos Cruz
said this on 27 Sep 2010 10:13:50 AM EST
Respetable Sr. Lucas Garve me ha resultado muy interesante su artículo el cual ha sabido resumir de forma profunda el concepto de sincretismo religioso y sobre todo establecer el paralelismo entre las advocaciones marianas más conocidas en Cuba y las orishas femeninas. Quizás en algún evento internacional se podrá dialogar con profundidad sobre estos temas.
Gracias por su aportación. Cordialmente, Guillermina Ramos Cruz

 
Guillermina Ramos Cruz
said this on 27 Sep 2010 10:21:37 AM EST
Sr. Garve lo que ha resumido es algo que en materia desde la antropología y la historia en algún momento debe ser tratado por los estudiosos negros que tan largamente hemos tenido que aceptar que sólo los blancos en nuestro país tengan la aceptación como antropólogos para abordar los temas del sincretismo religioso.
Respetando los Maestros como fueron Don Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Argeliers León, entre otros, creemos que ya nos toca escribir desde nuestro ángulo de análisis sobre estos importantes aspectos de la cultura afrocubana.

Saludos, Dra. Guillermina Ramos Cruz

 
leydie jazmin
said this on 31 May 2011 4:42:10 PM EST
me encanta la informacion de todo gracias a eso pude hacer mi tarea




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