Ramón Díaz-Marzo
Periodista independiente y escritor, reside en La Habana Vieja. ramon597@correodecuba.cu
MUERTE EN LA HABANA
- Por Ramón Díaz-Marzo
- Publicado 19/02/2010
Habana Vieja, La Habana, 18 de febrero 2010, (PD) Los días 9 y 10 de febrero, el canal 23 de Miami a bombo y platillo anunciaba MUERTE EN
Agradezco al canal 23 la mucha información que me aportan sus noticieros cuando voy a la casa de un amigo. Pero el material “Carnicero” pude verlo hace tiempo en la casa del amigo. No me gusta la manipulación cuando hay tantas omisiones. La principal omisión es no haber dicho que este hecho desagradable ocurrió el 20 de septiembre del año 2006 y toda La Habana se enteró por Radio Bemba. Como ese material el canal 23 no lo presentó en su totalidad, sino con trocitos que nada aportan como información, considero que el marco de un noticiero no es el apropiado, sino otros espacios televisivos que existen en Miami. Si el motivo es porque el canal ahora es cuando recibe este material, no justifica que hablen de él como si se tratara de La Habana de ahora mismo. Una cosa es agua pasada, historia, y otra bien distinta la información caliente, terminada de salir del horno de la realidad como pan fresco.
Ahora recuerdo que en el año 1998 la dirección de CubaNet se reunió en New York para llegar a la conclusión de que la prensa independiente cubana no estaba generando noticias desde Cuba. Esta información la supe por el periodista independiente Ricardo González Alfonso, que actualmente cumple una condena de 20 años de prisión por ejercer su trabajo de comunicador sin autorización del gobierno cubano. Recuerdo que le dije a Ricardo que preguntara a nuestros patrocinadores “que si ellos lo que querían era que fuéramos nosotros los que colocáramos la bomba, nos alejáramos, la hiciéramos estallar, y luego nos presentáramos en el lugar para reportar el hecho”.
Si el canal 23 atraviesa, sobre el caso cubano, una crisis de la información, me solidarizo con ellos. A mí también, a veces, me cuesta mucho trabajo encontrar información tan fresca como el pan recién acabado de salir del horno.
No niego que en la Habana no existan hechos que van más allá de lo delincuencial para alcanzar el estatus de criminalidad. Pero el periodismo tiene sus reglas y hay que aceptarlas por respeto al público.
Es imposible negar, aunque uno no disponga de esa presunta información, que de cuando en cuando haya asesinatos en nuestro país, principalmente en Ciudad de
No negamos que la delincuencia, con el visto bueno de las autoridades o sin él, tolere que ya existan pequeños clanes a los que todavía no se les puede calificar de mafia, pues la única mafia reconocida que existe en Cuba es la del propio gobierno como por ejemplo cuando masacraron a 72 personas que huían de Cuba en el remolcador “13 de marzo” un 13 de julio del año 1994, y donde murieron y se perdieron en el mar 20 niños y demás adultos y han pasado los años y los que participaron en el genocidio con cañones de agua aun no han sido juzgados.
En los países “democráticos” es la propia policía la que está en contacto con los canales de televisión, periódicos, revistas. Aquí en Cuba nosotros no tenemos contacto con la policía para que nos ofrezca la primicia a los periodistas independientes o a los periodistas oficiales. Nosotros nos enteramos de los crímenes y asesinatos cuando ya pasaron semanas y meses. O porque uno de nuestros periodistas independientes u opositores amigos se enteran de primera mano porque viven en el mismo barrio.
Nuestra prensa ha reportado suicidios, asesinatos, defenestraciones, pero son pocas en comparación a ciudades como Miami o Ciudad Juárez, donde ahora mismo el crimen organizado prácticamente sostiene una guerra civil con el gobierno mexicano, gobierno en el que no confiamos, pues a veces nos acordamos del gobierno corrompido de Italia, donde los verdaderos capos de la droga son los mismos políticos que representan al pueblo.
En Cuba no existirá la libertad de prensa y tendremos carencia, pero hay tranquilidad ciudadana, no porque los cubanos sean mejores seres humanos que el de otras latitudes, sino porque la tranquilidad ciudadana es un desprendimiento inevitable de los sistemas de gobierno totalitario donde el Estado no permite a nadie ejercer su libertad individual. En el caso de los EEUU, una ley fundamental, promulgada por los Padres Fundadores de esa nación, reconoce y concede a todos los individuos el derecho a portar armas de fuego.
Personalmente, y de modo reciente y reiterado, he deambulado por las calles del viejo cascarón de
Durante las 24 horas del día sí he sido testigo del hostigamiento que la policía uniformada de
Es posible (y muy probable) que cuando la dinastía de los hermanos Castro desaparezca, la tasa de muerte por criminalidad aumente en Cuba, pero por ahora, el rigor de nuestra prisión social no permite que el índice de criminalidad sea comparable al de los EEUU y demás países de Latinoamérica.
No soy libre y estoy luchando por la libertad, pero no me gusta el capitalismo salvaje y brutal donde la libertad constantemente es confundida con el libertinaje. Siempre apostaré, independientemente de las circunstancias que le aguarden a Cuba en el futuro, por un sistema político donde lo mejor de ambos sistemas: totalitarismo de estado y capitalismo salvaje y brutal, sean utilizados para construir un sistema político mejor que, según tengo entendido, es lo que más se parece a lo que hoy se conoce como
Quiero para Cuba tranquilidad ciudadana, salud pública al alcance de todos, libertad de expresión, igualdad de derechos sin distinción de género, raza, religión, orientación sexual, y responsabilidad ciudadana. Y que jamás la libertad se confunda con el caos.

A la izquierda víctima descuartizada, victimario descuartizador. (cortesía de nuestra fuente)