LA ZAMBUMBIA DE LOS IMPUESTOS ABUSIVOS
- Por Frank Cosme
- Publicado 25/02/2010
A partir de que en 1762 La Habana fue tomada por los británicos, las consecuencias no se hicieron esperar. La metrópoli española ordenó al entonces capitán general de la isla, Antonia María Bucareli y Ursúa que convirtiera la ciudad en una plaza inexpugnable.
Ingenieros militares de varias naciones se encargaron de reconstruir el Morro y La Punta, de erigir el gigantesco castillo de La Cabaña y los no menos importantes de El Príncipe y Atarés.
Para hacer frente a los enormes gastos de fortificar La Habana, Bucareli echó mano del recurso que han tenido los malos gobiernos desde que la historia comenzó a escribirse: los impuestos abusivos.
Zambumbia es una palabra que ha quedado en el argot cubano como sinónimo de mal gusto y por extensión, cualquier cosa que sea intrínsecamente desagradable. Proviene de esa época. Era la denominación de una bebida alcohólica producida artesanalmente del mismo estilo de las que se fabrican clandestinamente en la Cuba actual y que el pueblo jocosamente ha bautizado como Warfarina o Chispa de Tren.
Pues bien, Bucareli llegó al colmo de gravar con un impuesto esta infernal bebida, así como el aguardiente y hasta la miel. Las ventas de inmuebles, alquiler de casas, ganado, tierras, la venta de cualquier cosa entre particulares y hasta tener una cerca significó un 3% o 4% de gravamen sobre el producto líquido del valor.
Esa vez no hubo rebeliones. La primera rebelión ocurrida en América, que fue protagonizada por los cultivadores de tabaco de La Habana en 1717, precisamente originada por este tipo de impuestos, dejó bien claro a los revoltosos el destino que les esperaba: la horca.
Ya en la época republicana, Fulgencio Batista, otro distinguido gobernante de nuestra historia, pretendió militarizar las escuelas de la isla con la creación de los Institutos Cívico-Militares, cuyos gastos fueron sufragados con un impuesto de 9 centavos por cada saco de azúcar producido.
En plena revolución socialista y hasta 1967, el trabajador cubano cobraba lo que se denominaba salario bruto y salario neto. En el sobre de pagos aparecía impreso el salario bruto, del cual se restaban impuestos como maternidad, industrialización, retiro, vacaciones y otros. Quedaba entonces el salario neto a cobrar.
La ley 1213 del 27 junio de 1967 dispuso en su artículo 2 que: el salario de los trabajadores a partir de esta fecha estarán exentos de todo impuesto y se pagarán en su cuantía neta.
Si no fuera tan insultante a la inteligencia, este artículo 2 movería a risa. Simplemente suprimieron la frase salario bruto y los impuestos del sobre y solo aparecía salario neto a cobrar, pero los impuestos se siguieron cobrando.
Con el paso del tiempo se olvidó que cada sobre con la frase salario neto y la cantidad a cobrar, ya venía gravado. Casi nada, maravillas de la dialéctica socialista tan parecida a la del antiguo lenguaje colonial.
¿Dónde ha ido a parar el impuesto sobre la circulación de vehículos que no se ha dejado de cobrar en estos 51 años y las calles siguen rotas? ¿O el cobro de todas las organizaciones revolucionarias en los barrios, escuelas, y centros de trabajo? ¿Y el gravamen de 20 centavos por cada dólar que entra al país? En cuanto al llamado trabajo por cuenta propia, desde que se creó la primera ley, la número 4 del 3 de julio de 1978, han ido aumentando los impuestos y a su vez, como consecuencia, los precios a los productos que venden.
No hay tampoco espacio para nombrar otros sofisticados impuestos que pasan inadvertidos. ¿Acaso algún social-economista se ha preguntado por qué una flauta de pan vale $10 pesos? Ese es casi el salario diario de la mayoría de los que trabajan, ¿para que hablar de los retirados?
Hoy se ve casi a diario como el hombre común se expresa abiertamente en todos los lugares públicos cada vez que algo impredecible, de un día para otro, le aligera aún más las monedas que lleva en el bolsillo.
Según vemos, desde que empezó la historia de nuestro país, nos hemos tenido que empujar el trago amargo de esta zambumbia que son los impuestos abusivos.
primaveradigital@gmail.com