Primavera Digital

Buscar

Búsqueda avanzada

HIPÓDROMO POLÍTICO

Nos queda ahora por ver cuáles deben ser el comportamiento y gobierno de un príncipe con súbditos y amigos.
Maquiavelo (El Príncipe)


Guanajay, Habana, 4 de marzo de 2010, (PD) Algunos especialistas apuntan que en Cuba desde 1959, fecha que marca el apoderamiento del poder por los hermanos Castro, no existen elecciones libres. Aunque el régimen refuta esta aseveración al alegar que son las elecciones cubanas las más transparentes y democráticas del mundo, estas no son ni elecciones ni democráticas.

Existe, eso sí, un período de votación nacional donde cada dos años el ciudadano vota por alguien a quien no ha elegido y muchas veces ni conoce. Los candidatos vienen de no se sabe donde y tienen que estar bien identificados con el régimen y no con el sentir popular.

En esta carrera por el poder a destiempo, los únicos con derecho a ser elegidos son los comunistas, es decir, miembros o aspirantes al único partido que desde hace 51 años desorienta los destinos de la patria sin bridas ni orejeras. La oposición, que organizada o no, es bien visible, queda al margen, puesto que se le niega el reconocimiento oficial y no puede siquiera asomar la cabeza.

La población cubana no tiene experiencia ni cultura en cuanto a elecciones tal como se conocen y se llevan a cabo universal y democráticamente en el mundo. Desde 1959 hasta que entró en vigor la Constitución comunista el 24 de febrero de 1976, el mando oficial estuvo sostenido por decretos. Este vacío de tiempo sin ejercer el derecho al voto, sin referencia verdadera de otras constituciones, marcó un espacio de tiempo en que la noción del derecho se perdió. La constitución de 1976 surgió amordazada, capturada por un partido único sin oposición alguna.

Las elecciones cubanas son una votación fría, sin matices y con una espeluznante dosis de propaganda triunfalista, siempre para confundir. Los que nos atenemos al derecho de no votar, sea un disidente, un ex - preso político o un periodista independiente, casi nunca aparecemos en la lista de electores. Esto, claro está, da ventaja al totalitarismo para decir que hubo un 100% de asistencia a las urnas, algo muy común en los regímenes totalitarios de todos los tiempos.

Como por un mandato divino, aquella generación que una vez, más por embullo que por convicción, decidió proclamar un estado socialista en Cuba, invalidan a los que hoy, nacidos en diferente fecha, desean una sociedad abierta y verdaderamente democrática. Estos no tienen derecho a opinar. Ellos deben seguir por un camino que cierta vez eligió la torpeza y el embullo.

En los debates de la Asamblea Constituyente de 1940, sin distinción ni privilegio alguno, estuvieron representados todos los partidos políticos existentes en el país. Los comunistas, con Juan Marinello y Salvador García Agüero como principales exponentes de esa tendencia política, tuvieron amplia participación y derechos garantizados.

Pero sucede que de todos los reproches y desaciertos que le son inherentes al comunismo, el más bochornoso es que siempre mitiga los derechos de participación. Una vez en el poder, esos mismos derechos que tanto reclamaron, los anulan y quedan sin efecto para convertirse ellos en la única fuerza unipartidista, y burlar así todo derecho democrático. Los comunistas cambian la Constitución por la cual llegaron al poder y crean lo que a imagen y semejanza de sus propios intereses los beneficie a fin de justificar los medios para perpetuarse en el poder.

Las votaciones en Cuba responden a un marcado y bien diseñado interés político y personalista que nada tiene que ver con el derecho cívico. La Constitución vigente en Cuba (que queda muy, pero muy por debajo de la de 1940, con todos sus baches y artículos incumplidos) establece claramente que: “El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y avanza hacia la sociedad comunista ( Artículo 5)

Este artículo, con un poco de aderezo de otros similares, es suficiente para mostrar que en el hipódromo político cubano sólo se permite la carrera de un solo caballo, que aunque derrengado, aún marca el paso.
makandalmm@yahoo.com

1 Response to " HIPÓDROMO POLÍTICO"

 
leticia castillo
said this on 06 Mar 2010 1:29:01 AM EST
ese caballo derrengado , como coloquialmente tu lo calificas sigue marcando el paso por que se lo permiten la mayoria de los cubanos, bajo condiciones de represion es heroico lo que periodistas como tu hacen, pero aun asi me pregunto pueden mas unos pocos que la gran mayoria, es tiempo de despertar




Enviar comentarios:
Nombre* *: Correo-e (privado) *: Sitio:
Por favor escriba en la casilla de más abajo los caracteres del Código de seguridad. De este modo nos ayudará a prevenir envios automáticos involuntarios.
Còdigo de seguridad: img