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PARIR O NO PARIR, ESE SI ES UN DILEMA

Cabañas, Habana, 13 de mayo de 2010, (PD) El envejecimiento y decrecimiento poblacional ha disparado la alarma. Unos equiparan las causas con las del mismo fenómeno en países desarrollados. Otros las relacionan con las supuestas bondades de la revolución.

De una tasa global de 4,06 hijos por mujer en 1960, se ha llegado a 1,59 en el 2008. La oficialidad vincula la tasa que encontraron al tomar el poder al desconocimiento de métodos de control de la natalidad, la búsqueda de nuevos participantes de la labor económica intensiva y otros factores, pero nunca a las condiciones de vida como factor que favorecía el “creced y multiplicaos” bíblico.

La abundancia de los alimentos en la isla hacía que estuvieran al alcance de todos. Frutas, viandas, carnes, pescado fresco, lácteos tenían precios que los hacían asequibles aún a los más pobres.

La educación familiar incluía la capacitación para producir en su medio y la formación de sólidos valores. El respeto a los mayores, el cumplimiento de los compromisos contraídos, la lealtad irrestricta a la familia eran, entre otros, sostenes morales de los humildes campesinos y pobres de la isla.

Las viviendas se elaboraban por los propios campesinos con madera y techos de guano. Los tradicionales bohíos, aun cuando muchos tenían pisos de tierra y los servicios sanitarios (letrinas) rústicos y alejados de la vivienda, estaban al alcance de muchos.

En las ciudades, aún cuando caras, era posible el alquiler de viviendas y en casos extremos, de habitaciones en las ciudadelas (solares) y zonas marginales que tenían mejores condiciones que las de la actualidad.

El empleo, tarde o temprano, aparecía aunque en algunos casos demandaba gran esfuerzo físico y resultaba injustamente retribuido. Muchas familias se mudaban hacia zonas en las que se ofertaban empleos mejor remunerados. No había trabas legales para ello como ocurre ahora.

En la actualidad, la generalización de la miseria y la falta de esperanzas hacen de la familia una carga que no todos están dispuestos a llevar.

Regina, de 44 años de edad, abandonó su trabajo con el estado y se dedica por su cuenta a la artesanía y la pintura como medio de subsistir. Confesó a este reportero “No he tenido hijos porque no veo la forma de mantenerme a mi misma decorosamente ¿Cómo sería si tengo uno? Para vivir en la miseria conmigo es suficiente”.

En conversaciones en paradas y otros lugares públicos se califica como heroico el tener hijos. Lo heroico es excepcional.

La venta normada de productos para la canastilla es ridícula, según opinan muchas mujeres. Los precios en moneda convertible para completar la misma resultan prohibitivos para los de a pie.

El número de hijos por mujer para lograr el reemplazo generacional es de 2,1. No es alcanzado desde 1978 y no presenta expectativas de lograrse en los próximos años, según se expuso en el órgano oficial del Partido Comunista, el periódico Gramma.

Sólo el mejoramiento de las condiciones de vida de los cubanos puede revertir esta tendencia. El gobierno cubano no muestra interés alguno en ello. Está centrado en aplicar medidas favorables para el mantenimiento del poder, aunque sea entre viejos.

Foto: Marcelo López

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