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SUECOS DIFICILES DE CAPTURAR

Santa Fe, La Habana, 20 de mayo de 2010, (PD) De todos los escritores cubanos que he conocido a lo largo de mi larga vida, Jaime Sarusky se destaca por su enigmática personalidad, su sangre nórdica y su sonrisa japonesa. Nunca sabía, tan seriamente risueño era, si yo le simpatizaba o si, como mujer criolla, no me tenía en cuenta.

Hace muchos años que no lo veo, pero lo he leído. Sarusky ha incursionado, también como buen periodista que es, en investigaciones a grupos de inmigrantes desperdigados por la isla que, con gran esfuerzo, ha podido localizar.

Su último libro, La aventura de los suecos en Cuba, fue editado en 2007 por Arte y Literatura. Ante mi tengo un recorte de prensa donde se comenta el libro. Sin embargo, por mucho que me he esforzado en conseguirlo, ha sido inútil. Ni siquiera en librerías de provincias ha llegado.

¿Es que acaso ha decidido el gobierno no ponerlo a la venta? Quien sabe que está ocurriendo con los suecos de Sarusky, tan difíciles de capturar.

La verdad es que Sarusky dio con ellos en la provincia de Oriente, allá por los poblados de Palmarito del Cauto y Bayate de Miranda. Allí quedaban los descendientes de un grupo de suecos que emigró a Cuba a principios del siglo XX.

Todo comenzó, según el comentario de la prensa cubana, con el doctor Lind, residente en Minneapolis. Se convirtió en el fundador de la colonia cuando descubrió el clima cubano y los precios de las tierras orientales, hasta con ríos y líneas de ferrocarril en sus cercanías.

Radicado en Cuba, abrió una empresa para colonias agrícolas suecas que quisieran salir del norte de Estados Unidos, conocedores de diferentes oficios y así logró tener más de trescientos suecos, quienes se mezclaron con los criollos y se expandieron por toda la zona oriental de la isla.

A pesar de que lamentablemente no he podido leer este interesante libro de Jaime Sarusky, dicen que su lectura resulta muy amena, que sus personajes, como por ejemplo, el botánico Ekman, se convierte en una leyenda pintoresca y que incluso algunos de aquellos que vivieron en Cuba, ya ancianos fueron entrevistados por el escritor en Suecia.

Se trata, según comentarios de algunos afortunados que han podido adquirirlo -no me dijeron cómo-, de un material investigativo con todas las de la ley: documentos originales de la época, entrevistas a quienes le proporcionaron toda la información con las pruebas necesarias como fotos, cartas, mapas, certificaciones de nacimiento…

Tiene la suerte este libro, aunque como dije, no se encuentre en ninguna librería o biblioteca, de haber rescatado historias que pudieron no haberse conocido nunca.
Como siempre, Jaime Sarusky fue el mago misterioso que sacó de su sombrero aquellos viejos inmigrantes suecos que prefirieron abandonar Estados Unidos y vivir en esta isla tropical, donde dejaron al partir decenas de descendientes.
Como él, también el escritor sueco Vilhelm Moberg se inspiró en sus coterráneos -los que habían emigrado a Estados Unidos- para hacer una novela, muy famosa en los países escandinavos. Es posible que haya servido de pista a nuestro amigo Sarusky.

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