EL PORTAZO DEL OBISPO
- Por Pr Manuel Morejón Soler
- Publicado 18/06/2010
“Permiso denegado”, replicó el oficial, “no quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”.
Pero el soldado hizo caso omiso de la prohibición y salió. Una hora más tarde regresó, mortalmente herido, con el cadáver de su amigo. El oficial estaba furioso: “Ya le dije yo que había muerto. Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver?”
Y el soldado moribundo respondió: “Claro que sí señor. Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ¡estaba seguro que vendrías!
Dicen que “un amigo es aquel que llega cuando todo el mundo se ha ido”.
“Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me cubristeis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.
(Pasajes bíblicos relacionados: Mateo 25:34-40; Proverbios 17:17, 18:24).
“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el arte de vivir juntos, como hermanos.”
Martin Luther King (1929-1968); pastor bautista estadounidense, líder pacifista de la lucha por los derechos civiles de los afro-americanos.
“Si das la luz para encender la vida de tu hermano, en ti brillará mas esplendorosa”.
Albert Schweitzer (1875-1965); médico, teólogo protestante, organista y musicólogo francés.
“No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy”
Gregorio Marañón y Posadillo (1887-1960); médico y ensayista español.
Jesucristo condena a la iglesia que le reste valor personal e íntimo a Él, al Padre y al prójimo. Cuando se aparta de la fe bíblica y tolera la inmoralidad. Cuando sustituye la verdadera espiritualidad, pureza, la rectitud y la sabiduría espiritual, por el éxito y la opulencia aparentes.
¿Cuándo el hombre comprenderá que es mucho más llevadera la labor cuando muchos comparten la fatiga?
El Señor nos exhorta a no repudiar a nuestro prójimo en el corazón y sí a razonar con él, pues a la iglesia no le ha sido dada autoridad de juzgar, sino su función es la de tener sus puertas abiertas siempre y a todos, pues Él no vino por justos, sino por pecadores, al arrepentimiento.
¿Es acaso un obispo o un pastor el dueño de la iglesia para condenar por su forma de pensar a quienes no conoce ni se ha tomado el menor esfuerzo por tan siquiera llevarle la palabra de salvación?
¿No nos manda Jesucristo a acordarnos de los presos como si estuviéramos presos juntamente con ellos?
Aquí se refiere a todos los presos, independientemente de la tipicidad del delito. Esto incluye también al preso sin delito que solamente está recluido por su forma de pensar. Es decir, los prisioneros políticos y de conciencia.
¿Hace su parte la iglesia en Cuba con este mandamiento?
Valga la advertencia del Evangelio: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”
VER: Carta a Pr. Manuel Morejón Soler de Rev. Ramón M. Benito Ebanks, Obispo presidente, IECLC