Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
Escritor, poeta independiente, reside en Guanajay, provincia Habana. makandalmm@yahoo.com
DUELE RECORDAR
- Por Manuel Aguirre Lavarrere (Mackandal)
- Publicado 27/08/2010
He aquí los artículos de la Constitución de 1940 que hacen referencia al delito de discriminación racial:
“Título ΙV– Derechos fundamentales. Sesión Primera. De los derechos individuales.20-Se declara ilegal y punible toda discriminación por motivo de sexo, raza, color o clase y cualquiera otra lasciva a la dignidad humana. La Ley establecerá las sanciones en que incurran los infractores de este proyecto.”
“Título. VI- Del trabajo y de la propiedad .Sesión primera. Trabajo. 74.- El Ministerio del Trabajo cuidará, como parte esencial entre otras, de su política social permanente, de que en la distribución de oportunidades de trabajo en la industria y en el comercio, no prevalezcan prácticas discriminatorias de ninguna clase. En las remociones de personal y en la creación de nuevas plazas, así como en las nuevas fábricas, industrias o comercios que se establecieren, será obligatorio distribuir las oportunidades de trabajo sin distingos de raza o color, siempre que se satisfagan los requisitos de idoneidad. La Ley establecerá que toda otra practica será punible y perseguible de oficio o a instancias de la parte afectada.”
El régimen revolucionario cometió el grave error de rechazar la que era en aquel momento la más avanzada Constitución del continente americano y no aceptarla como Carta Magna que rigiera los destinos del país. No sólo por lo que planteaba sobre el racismo y la segregación racial, un problema aún sin resolver, sino porque no daba cabida a otra opción que no fuera la democracia pluripartidista.
El régimen dictatorial cubano derogó esta Constitución porque no le permitía convertir a Cuba en un feudo, como ocurre en la actualidad, que un minúsculo grupo dirige los destinos de todo un pueblo y viola sus derechos más elementales bajo el pretexto de la discordia con el vecino del norte.
En una democracia partidista y participativa, el pueblo determina y elige quien será el próximo empleado en la casa de gobierno. Porque eso deben ser los gobiernos, empleados al servicio de la voluntad popular y cumplidores de los anhelos y sueños de sus pueblos.
Ningún gobierno que se precie de decente pone intereses políticos y personales por encima de los derechos de la ciudadanía como ocurre en Cuba, sometida al voluntarismo partidista y la ambición de poder de los que se han adueñado de la nación.
makandalmm@yahoo.com