Los hechos avalados por la tradición relatan que en la mañana del 8 de septiembre de l612, tres obreros de la Isla, dos indios y un niño negro y esclavo de diez años divisaron, sobre las quietas aguas de la bahía de Nipe, una imagen que flotaba encima de una tablilla. Al acercarse al objeto, uno de los pescadores, llamado Rodrigo de Hoyos, pudo leer la siguiente frase impresa en la tablilla: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.