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¿QUÉ ES UN DIPTONGO?
- Por Pablo Pacheco Ávila
- Publicado 23/10/2009
- Desde las prisiones
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Pablo Pacheco Ávila
Condenado a 20 años de prisión. Periodista de la agencia de prensa independiente CAPI(Cooperativa Avileña de Prensa Independiente) en Ciego de Ávula.
primaveradigital@gmail.com

Prisión Provincial Canaletas, Ciego de Ávila, 22 de octubre de 2009, (PD) Las cosas más divertidas ocurren en una galera de convictos. Los hombres al perder la libertad, dan vida a la imaginación y de repente se organizan tertulias con temas llenos de picardía y con su toque de burla. Esto hace muy fácil escribir la crónica más inaudita.
Hoy, mientras leía, escuché a Aquiles preguntar a Oramas: ¿A ver, qué es un diptongo? Oramas, como un felino herido, respondió: “Un diptongo es tener treinta cajas de cigarros, como las tengo yo, en el bolso.”
La galera se vino abajo de risas. Lo curioso, es que la mayoría de los reos coincidieron con Oramas. Lo narrado puede tener visos de comicidad, pero ciertamente, también un trasfondo triste, muy triste.
Aquí, en la prisión Canaletas, los reclusos son obligados, o por decirlo mejor, chantajeados, para que asistan a la escuela. Créanme que esto no es sinónimo de superación. Emplazo a quien le interese el tema y verán que no miento. Los presos que tengan ausencias a clases, pueden perder pabellones o visitas de estímulo y las rebajas de sanción que a la larga les perjudica en el progreso del régimen y la libertad condicional.
Esta situación me llevó a investigar y comencé por los maestros de reclusos. No citaré sus nombres por temor a represalias contra ellos. La pregunta fue simple: ¿Qué cree usted del sistema educativo en esta prisión?
El primero respondió sin titubear: “Una farsa bien montada. Primero, engañan a la nacional, después a la provincia. Y lo más triste, se engañan ellos mismos. Algo así como aquel filme protagonizado por Dustin Hoffman, Kramer contra Kramer.
Otro de los profesores privado de libertad, afirmó: “Es la mejor forma para la publicidad en el exterior: en Cuba, las prisiones son escuelas”.
Un tercero comentó: “Yo conozco a convictos que prácticamente se han licenciado en cuarto y quinto grado. También algunos que en la calle terminaron el bachillerato y aquí comenzaron estudios primarios para disfrutar un poco de aire libre. Además, no te asombres si encuentras un funcionario de Orden Interior que no sepa poner la O.”
Puede ser simpático, pero es duro, pensé. Seguí escuchando a estos hombres privados de libertad y recordé las palabras de Oramas cuando dijo: “Ahora matemáticas es: a, b, c y d. Que yo sepa, cuando niño eran números. Ahora todo cambió, pero eso en realidad a mí no me importa. La matemática que necesito en la calle es tener 4000 o 5000 pesos en el bolsillo y cuatro o cinco putas detrás de mí”.
La risa general se hizo sentir. La ignorancia de Oramas, de sólo 32 años de edad, 12 de ellos pasados en prisión por robar bicicletas, con la mente atrofiada por el encierro, ha fabricado per se, tales conclusiones. Quizás en el futuro cuando salga, vuelva a chirona.
Puede que las autoridades mientan a sus superiores, pero si el preso tiene interés, algo aprende. Que sepa yo, en esta vida aprender no está de más. Los casos más dramáticos son los de los universitarios y los graduados de bachiller. No pueden estudiar, a no ser las contadas excepciones que cursan estudios universitarios. Este grupo, si no se apunta en los cursos que se brindan, de albañiles específicamente, pierden los dos meses de rebaja adicional por conducta excepcional.
Es decir, todo resulta en un engranaje diabólico, que no ayuda ni a unos ni a otros. Si las cosas se hacen de buena voluntad, bienvenidas sean, si no, el fracaso se interpondrá en el momento menos esperado.
Hoy descubrí que en mi país, la falta de valores ha cercenado la conciencia de estos hombres que en sus días de estudiantes, siendo niños, proclamaban “Seremos como el Che”. La vida les pasó la cuenta, perdieron lo más sagrado, la libertad. El encierro les robó algo esencial para vivir: las ganas de saber, de aprender cada día más. La vida no se puede ver en blanco y negro, tiene otros matices. Comprendo a Oramas, se pueden tener más de treinta cajas de cigarros, pero también a Aquiles, que quiso saber qué es un diptongo.
Hoy comprendí mejor las palabras del más ilustre de todos los cubanos, José Martí: “Que tristeza ver tanto y saber tan poco”.
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8 Responses to "¿QUÉ ES UN DIPTONGO?" 
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said this on 07 Jan 2010 7:03:42 PM EDT
porqu
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said this on 07 Jan 2010 7:05:08 PM EDT
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said this on 17 Feb 2010 11:46:09 AM EDT
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said this on 04 May 2010 8:29:10 PM EDT
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said this on 17 Nov 2010 5:32:55 PM EDT
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said this on 21 Dec 2011 12:57:10 AM EDT
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said this on 10 May 2013 10:46:46 PM EDT
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