- Inicio
- Culturales
- LA TARJETA BLANCA Y LA MANZANA EN LA CABEZA
LA TARJETA BLANCA Y LA MANZANA EN LA CABEZA
- Por Juan González Febles
- Publicado 11/02/2010
- Culturales
-
Valorar:




Juan González Febles
Periodista independiente. juanchogonzal@gmail.com
Lawton, La Habana, 11 de febrero de 2010, (PD) Como dice por acá el pueblo de a pie, Carlos Varela la hizo al final, que no al principio. Fue a Washington y por allá almorzó bueno con un funcionario norteamericano, nada menos que de la Casa Blanca. Se reunió también con dos congresistas demócratas ambos. Hasta ofreció una conferencia en una iglesia y cantó las canciones que llevó para la ocasión.
El clímax lo alcanzó cuando pidió la libertad de los cinco espías convictos por allá. Esos que fueron sancionados, luego de un juicio ejemplar en que no pudieron y ni tan siquiera intentaron, negar su condición de oficiales del Ministerio del Interior en plena misión de espionaje.
Parece que una cosa es pedirle a Guillermo Tell que comparta la manzana en la cabeza y otra, desmarcarse tanto como para poner en riesgo el próximo almuerzo en Washington. En su afán por cuidar la tarjeta blanca y los buenos almuerzos, se resiente de la popularidad mediática alcanzada por la bloggera estrella de Cuba, Yoani Sánchez. Todo está en vender más discos. La sana-insana competencia farandulera. Esto es a fin de cuentas, lo único que el Gnomo (así llaman a Varela por acá) conoce o quiere conocer.
Varela que viaja al extranjero y en ocasiones sale a caminar por La Habana, una ciudad que conoce muy bien, olvidó a los amigos y conocidos encarcelados en Cuba. Fueron a parar a la cárcel, no por disentir de forma pacífica con la dictadura de los ancianos. El conoce quienes han ido presos por tenencia de divisas o por peligrosidad. Sabe que esto no fue justo. Pero para hacer crecer su cuenta bancaria y preservar la tarjeta blanca y con ello la posibilidad de almorzar en Washington o cualquier otro espacio de libertad, los ignoró.
Se mostró celoso o quizás envidioso de la popularidad de Yoani Sánchez. Normal para vedettes. Los celos por la estrella que más brilla, son propios de bambalinas. En el caso de Yoani, se trata de la estrella cercana y cálida que se solidariza con los presos políticos, con las Damas de Blanco y con los que buscan la libertad para todos. En fin, cuando hace sus performances, sean estas buenas, malas o regulares, están dedicadas a la libertad y su público se llama pueblo; para ser más precisos, pueblo joven. Esto marca la diferencia a su favor.
Varela alcanzó popularidad cuando decidió cantar las frustraciones y los sueños de la gente de a pie. Su habilidad consistió en dejarlo allí. O como decimos por acá: Jugó bien con la cadena y supo dejar tranquilo y sin tocar ni con el pétalo de la rosa, al mono viejo entorchado. Bravo.
Varela tendrá la oportunidad de grabar en el estudio de Jackson Browne en California. Esta oportunidad no la tendrán Los Aldeanos y no la han tenido los terribles rockeros de Porno para Ricardo. Cuestión de exclusiones o de simple y llano apartheid, el mismo que no ve o que olvidó Varela. Hasta para cantar en contra, en Cuba hay que contar con permiso y Carlos Varela, ciertamente lo tiene.
jgonzafebster@gmail.com
El clímax lo alcanzó cuando pidió la libertad de los cinco espías convictos por allá. Esos que fueron sancionados, luego de un juicio ejemplar en que no pudieron y ni tan siquiera intentaron, negar su condición de oficiales del Ministerio del Interior en plena misión de espionaje.
Parece que una cosa es pedirle a Guillermo Tell que comparta la manzana en la cabeza y otra, desmarcarse tanto como para poner en riesgo el próximo almuerzo en Washington. En su afán por cuidar la tarjeta blanca y los buenos almuerzos, se resiente de la popularidad mediática alcanzada por la bloggera estrella de Cuba, Yoani Sánchez. Todo está en vender más discos. La sana-insana competencia farandulera. Esto es a fin de cuentas, lo único que el Gnomo (así llaman a Varela por acá) conoce o quiere conocer.
Varela que viaja al extranjero y en ocasiones sale a caminar por La Habana, una ciudad que conoce muy bien, olvidó a los amigos y conocidos encarcelados en Cuba. Fueron a parar a la cárcel, no por disentir de forma pacífica con la dictadura de los ancianos. El conoce quienes han ido presos por tenencia de divisas o por peligrosidad. Sabe que esto no fue justo. Pero para hacer crecer su cuenta bancaria y preservar la tarjeta blanca y con ello la posibilidad de almorzar en Washington o cualquier otro espacio de libertad, los ignoró.
Se mostró celoso o quizás envidioso de la popularidad de Yoani Sánchez. Normal para vedettes. Los celos por la estrella que más brilla, son propios de bambalinas. En el caso de Yoani, se trata de la estrella cercana y cálida que se solidariza con los presos políticos, con las Damas de Blanco y con los que buscan la libertad para todos. En fin, cuando hace sus performances, sean estas buenas, malas o regulares, están dedicadas a la libertad y su público se llama pueblo; para ser más precisos, pueblo joven. Esto marca la diferencia a su favor.
Varela alcanzó popularidad cuando decidió cantar las frustraciones y los sueños de la gente de a pie. Su habilidad consistió en dejarlo allí. O como decimos por acá: Jugó bien con la cadena y supo dejar tranquilo y sin tocar ni con el pétalo de la rosa, al mono viejo entorchado. Bravo.
Varela tendrá la oportunidad de grabar en el estudio de Jackson Browne en California. Esta oportunidad no la tendrán Los Aldeanos y no la han tenido los terribles rockeros de Porno para Ricardo. Cuestión de exclusiones o de simple y llano apartheid, el mismo que no ve o que olvidó Varela. Hasta para cantar en contra, en Cuba hay que contar con permiso y Carlos Varela, ciertamente lo tiene.
jgonzafebster@gmail.com
Spread The Word
1 Response to "LA TARJETA BLANCA Y LA MANZANA EN LA CABEZA" 
|
said this on 15 Jul 2012 10:23:49 AM EDT
The p
|

Autor/Admin)